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Modelos navales, modelos a escala, modelos de barcos en botellas.

El texto describe la experiencia del autor en la construcción de modelos navales antiguos dentro y fuera de botellas.

Imagine por favor, que se encuentra en medio de un temporal durante la época de huracanes, cien millas náuticas al oriente de Cuba. La tormenta ha pasado, la tripulación está exhausta, se arriaron las velas a su tiempo dejando solamente la cangreja pequeña de la mesana para mantener el gobierno del barco; pero la fuerza del temporal se anidó en la vela, rompió el mástil y el mismo arrasó con el mayor y el trinquete.

¿Acaso hay en medio del mar, un Gulliver, un gigante capaz de levantar los mástiles guardados en la bodega?

No, no lo hay, sin embargo esta situación no fue inusual en las travesías del Atlántico, pero la tripulación y el barco, sobrevivieron y llegaron a puerto. ¿Cómo?

Evidentemente hay técnicas que permiten elevar los mástiles sin estar en contacto directo con ellos, esas fueron las que ellos utilizaron, y, para el gusto del autor, esto es  precisamente lo más fascinante del armado de los barcos dentro de las botellas, la misma técnica ancestral que permitía elevar mástiles y vergas, velas y aparejos, es la que nos permite elevar esos mismos elementos dentro de una botella a una distancia de 20 o 30 centímetros prácticamente sin tocarlos.



Hilos de control de una galera romana

Todo aquel que una vez en su vida y de cualquier forma haya podido gozar de la apasionante sensación de dejarse llevar por una vela, rápidamente aprenderá bajo el maltrato del patrón, que cualquier sitio donde pueda llevarse una cuerda puede ser dominado.

El sistema es pues simple, los aparejos plegados convenientemente sobre la cubierta, abatidos hacia atrás, pueden pasar por el pico de la botella, y una vez dentro, la tracción de las cuerdas erguirá, como el viento, orgullosamente las velas.

 

 


    

El Thermopylae con sus velas incluidas las alas

 Entra por el pico de la botella

 

En arte no existe la trampa, en tanto no sea la copia con fines comerciales o de honores. Tampoco es trampa el copiarse uno mismo en tanto no pretenda vender, sin decirlo, copias de su trabajo.

No es trampa copiar del natural en tanto se informe, no es trampa copiar figuras huecas para modificarlas, en tanto se informe. El pensador de Rodin es sólo uno, está hecho en greda, y no lo conoce, para efectos prácticos nadie, está envuelto en lienzos húmedos en una cámara a temperatura y humedad reguladas, lo que hemos visto, son las copias en bronce.


No se rompe, pues, el culo de la botella, (así se llama, no tengo la culpa), el hacerlo no es imposible pero, salvo que usted desee hacer un negocio y no ejercer un pasatiempo,  esta sí es una trampa infeliz e inútil porque se engaña a sí mismo, a los demás no los engañará ya que el corte en la botella es claramente visible. De todas formas si desea hacerlo, vaya al vidriero para que haga ese trabajo, sí tiene suerte el culo caerá, usted hará su barco tranquilo, lo introducirá, y pegará de nuevo el fondo. Habrá metido el barco en la botella pero no lo ha disfrutado









Si por el contrario como supongo, desea usted armar o mejor erguir un barco en una botella creo que estas líneas le serán interesantes, tanto sea que por primera vez emprende este pasatiempo fascinante, si es un constructor curtido, podrá aprender bien la técnica completa, o bien algunos técnicas y desafíos nuevos del constructor avanzado.

Sin embargo, hay un recurso que es a mi modo de ver ineludible sobre todo si se trata de modelos avanzados, que es el uso de espigos es decir, puntas, que se introducen en orificios, no para llevarlos hasta allí, pero sí para mantenerlos en su sitio sin que se caigan, un poco de ello es mi sistema de “bisagras sin bisagras”, y puede combinarse, con la cuerda y llevar la punta del espigo, a un orificio.

 

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